martes, diciembre 27, 2005

La Papisa (Séptimo capítulo)


Papisas, brujas y maleficios 2


Julia, efectivamente se había encontrado después de años con Janira, una persona a la que prefería no ver si podía elegirlo. Dos días antes ya habían empezado a suceder las extrañas coincidencias. No, a Julia no le gustaban las supersticiones, pero sí que se daba cuenta de que algo, ALGO, iba a pasar. ¿El qué? Sólo podía esperar... Las señales se habían incrementado durante los últimos días. La había llamado su amiga Nora preocupada porque el ángel que Julia le regalara unos años atrás se había roto sin causa aparente. Luego estaba lo del Libro del Gran Tratado, la extraña llamada de Úrsula, los encuentros casuales con cosas y señales que apuntaban a lo más oscuro. ¿Habría llegado el momento de otra prueba?, es lo que se preguntaba Julia una y otra vez.


Pasar por una de estas pruebas es algo a lo que cualquier persona que ha llamado al mundo esotérico debe acostumbrarse. Bueno, no cualquiera sino aquellos que quieren seguir esa senda de conocimiento y a quienes los dioses han elegido. Yo suelo explicarlo haciendo un símil con el libro (en la película también se observa) "El señor de los anillos". Es una prueba lo que permite a Gandalf pasar de ser "Gandalf el gris" a ser reconocido como "Gandalf, el blanco". Es una prueba lo que permite a la Maga Galadriel darse cuenta de la fuerza de su Voluntad y rechazar la gran tentación de usar el anillo. Las consecuencias son las que ya hemos mencionado en el capítulo anterior.

Son las pruebas o situaciones límites las que nos permiten alcanzar grados de conciencia cada vez superiores. A los demás humanos sucede que un divorcio, un cambio inesperado de trabajo, el fallecimiento de un ser querido, un desastre natural o cualquier otro tipo de cirscunstancia que nos empuje al abismo sirva de atasco a espacios que de otra manera jamás nos habríamos atrevido a transitar. Son duras pruebas. Son travesías en el desierto. Muchas personas prefieren cerrar los ojos, otros, ni tan siquiera ven; pero quien más quien menos siempre tenemos la posibilidad de aceptar el reto.

¿Preparados? No creo que nadie se sienta especialmente preparado. Sólo queda la voluntad de querer ir más allá y la fe en nuestras capacidades y en el mundo. De igual manera que hemos sido conducidos a una prueba, de igual manera la superaremos. Sin embargo, en medio del Gran Túnel o inmersos en la Gran Lucha es fácil olvidarlo. Aún más: ni tan siquiera lo recordamos, por eso es absolutamente necesaria la fe.

Julia empezó a encontrarse mal. No estaba bien ya desde por la mañana, pedía ayuda y protección con todas sus fuerzas porque no entendía qué le estaba sucediendo. Ya por aquel entonces había empezado a olvidar que estaba dando sus primeros pasos en la prueba. Todo fue a peor y peor aún de lo que pudiera imaginar. No tendría la ayuda de sus amigos, no tendría la ayuda de nadie más que de sí misma y de la vida, lo cual no es poco. Desde entonces su sentido de la soledad se incrementó y es más: se volvió un refugio, el único. Pero esto, evidentemente, no lo sabría hasta mucho más adelante.

Aquel domingo saldría de casa a encontrarse con una de sus mayores oponentes. Los enemigos suelen estar hechos a medida de nuestras capacidades. Sin lugar a dudas, las de Julia resultarían ser mucho mayores de cuanto ella podría llegar a sospechar.

Continuará...
...el lunes 2 de enero de 2006.

Cada lunes, una nueva entrega :-)


. . . . . . .

Imagen: Carta 2, La Papisa, Tarot Wirth, París, 1929

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