lunes, octubre 10, 2005

El Mago (sexta parte)

Esta entrega será más extensa que otras (lo compensaré con la siguiente que será muy concisa). ¡Y eso que pienso que últimamente me explayo demasiado! Lo he meditado mucho, de verdad Finalmente se lo he preguntado a las cartas y ambas (ellas y yo) esta vez estamos de acuerdo: este capítulo requiere ser destilado convenientemente. ¿Y por qué? Lo mejor es que le ponga un título a la entrega de hoy. Lo comprenderás enseguida, entenderás que algo así exige ser tratado de forma especial.
El destino. Éste es nuestro título, ni más ni menos. Yo voy a explicarte todo cuanto el Hermetismo enseña sobre el destino.


Quienes nos dedicamos al estudio del conocimiento esotérico sabemos que la vida y el destino son un misterio y que no hay más definiciones posibles. Veneramos ese Misterio con respeto profundo, el que se otorga a las cuestiones sagradas. Nos consagramos, por lo tanto, al Misterio y lo guardamos.


Este Misterio no puede ser contenido intelectualmente ni declarado en términos conceptuales, por supuesto. No se explica, se contagia. Aunque con los mapas adecuados podemos acercarnos a él, con el corazón. Porque más allá de lo que muchos creen, toda elección nace de una parte de nosotros. La pregunta más importante no es "porqué" sino "desde dónde" elijo, desde qué parte de mí, desde el niño, desde el adulto, desde el sentido de justicia (entonces será desde la cabeza), desde el cansancio, desde el miedo, desde la alegría, desde la tristeza, desde la parte más exigente de mí, desde la parte mas guay, desde la parte que se muere de miedo y quiere ser guay, desde la parte buena, desde la parte que necesita creerse buena, desde nuestra parte más oscura, de la mala, de la intransigente, desde la soledad, desde la rabia... El destino arranca del corazón. Muchas veces ocurre desde la negación del mismo corazón, lo cual no evita que este centro de pulsión vital intervenga por su propia negación.

Los mapas más conocidos asumen diferentes formas: carta astral, tirada de Tarot, estudio numerológico, lectura de las líneas de las manos, el pozo del café o del té, el I-Ching, una tirada de búzios, las Runas, etc, etc. Hay muchos tipos de mapas, muchos más de los enumerados aquí y son milenarios. Por lo visto, acercarse al Misterio es una necesidad humana muy antigua.
Estos sistemas nos permiten ver un poco más allá de nosotros mismos. Nuestra visión va unida a nuestra percepción individual, vemos lo que podemos ver. En cambio, estas prácticas nos abren las puertas a puntos de vista muchos más amplios, nos impulsan a observarnos desde ángulos diferentes. Generalmente buscamos otras fuentes cuando sentimos sed y hambre de alma.

Hay quienes son más sedientos y hambrientos que otros, por eso mismo encuentran más agua y más alimento, porque buscan más. Es un simple cálculo de probabilidades. Se reconocen fácilmente porque suelen ser muy humanos, saben qué decirle a un miserable o a un enfermo, por ejemplo. La importante cuota de riesgo que se vuelca en la búsqueda también suele ser un factor determinante, al fin y al cabo no todo el mundo está dispuesto de verdad a ir más allá de sí mismo. ¡Y cómo no, otro elemento determinante es la suerte! La suerte es un eco del Misterio que nos responde desde muy lejos. Lamentablemente, no siempre somos capaces de percibirla. Es justamente entonces cuando pasa sin más. Paula -¿te acuerdas de ella, la chica que conoció a su marido de una forma un tanto peculiar?- se dio cuenta, acudió a una llamada antigua, las islas (y su consiguiente fobia a ellas, el signo más evidente) habían estado presentes a lo largo de su vida. Cuando su viaje se canceló, no se enfadó al punto de anularlo todo, le dio la vuelta. Pero en aquel momento no era consciente de todo cuanto sucedía, se lanzó a algo que no podía de ninguna manera reprimir, se fue a Split... Ya conoces bien su historia. Podría, por supuesto, haber legido otra opción.

Así que hasta ahora tenemos... ¿qué tenemos? Pues veamos:
1. un explorador,

2. un buscador
3. un territorio misterioso.

(el buscador y el territorio misterioso interaccionan más de lo que cualquiera puede imaginarse). 4. Mapas, muchos o pocos, tal vez uno o quizás ninguno.

¿Y qué pasa con el supuesto AP de Úrsula? Aparecer... ¡aparece este hombre por todos sus mapas! ¡Y desde hace unos cuántos años! Y si le hubieran dibujado alguna carta astral bien hecha o una buena tirada de Tarot, ella también habría estado presente, una fuerza muy presente. ¿Dónde se esconde el destino? ¿Cómo responde el conocimiento esotérico a esta pregunta crucial y compleja?

Cada una de las modalidades que mencionara antes (tarot, astrología, numerología, quiromancia, etc, etc,) responde a su manera, como es previsible. Sin embargo, y haciendo honor a la verdad, también se reconocen algunos puntos en común. Y no solamente eso, sino que aún más importante es que todas las mancias, el esoterismo en general y el hermetismo en particular comparten una visión única que les define como tipo de conocimiento.


En efecto, nos recuerdan que si bien no somos los únicos responsables de todo cuanto nos ocurre, sí podemos ser responsables de intentar aprender algo al respecto. La única manera es navegar dentro de nuestro inconsciente. Ésta es la gran enseñanza y premisa: iluminar nuestras diferentes zonas (tanto oscuras como luminosas) para convivir con ellas, en definitiva conocernos, hacernos conscientes. Sólo así el destino se volverá más claro porque al conocer las fuerzas que lo impulsan, nuestra travesía resultará más completa puesto que podremos utilizar dichas fuerzas (una vez que las hayamos conocido, claro está). Las fuerzas descansan y nos esperan en el mar de nuestro inconsciente, ese lejano país.

¿Y cómo es esa navegación? ¿De qué mares se trata? ¿Cómo navegar dentro de nuestro inconsciente?
Yo te contestaría inmediatamente:
"- Con el Tarot. "

Y una vez que el Tarot nos entrega el mapa, necesitaremos valentía para recorrer el espacio que nos separa y nos une al Gran Misterio de la Vida. Y no estoy hablando de predicciones. ¡Ni se me ocurre pensar en ello!

Quizás resulte más claro si ilustramos con un ejemplo cuanto acabamos de comentar. Imaginemos que nos vamos a vivir a un pequeño y encantador pueblo japonés. Allí no nos hablarán en español por más que insistamos. Tampoco en inglés, no te hagas ilusiones. Sí que hay un lenguaje que es universal y podemos llegar a hacernos entender en lo más básico y rudimentario, pero nada más. Tampoco te servirá de nada, créeme, utilizar tus conocimientos ni las creencias con las que has crecido. Olvídate de que lo que estaba bien o mal en tu cultura te ayudará a discernir. Allí todo es tan diferente que tus más comunes referentes se vuelven inútiles. Lo sé por experiencia.

El viaje hacia el Misterio tiene mucho en común con el ejemplo anterior. El inconsciente tampoco nos habla en español, ni en inglés ni en ningún lenguaje conocido. El idioma del inconsciente son los símbolos, las casualidades, el lenguaje poético y todo esto se encuentra, por ejemplo, en el Tarot, codificado en diferentes referentes esotéricos. Se trata de un viaje a un territorio desconocido. Me estoy refiriendo al viaje interior. No hay otra manera de explorar el vasto y desconocido Misterio: viaje interior unido a experiencia exterior.

El esoterismo se refiere al destino en dichos términos. Si tuviéramos que resumir el Destino, según el esoterismo, en una pequeña y simple ecuación, ésta sería:
D = experiencia exterior + viaje interior.

Es interesante (y bastante útil, la verdad) tenerlo en cuenta, especialmente en los tiempos que corren. Ahora mucha gente está más interesada en lo exterior y en mantenerse políticamente correctos, que mirar hacia adentro. Fíjate bien. Cuando preguntes a alguien que se defina lo hará por su profesión o gustos. Mucha gente elude contestar desde dentro. Muchos otros suelen usar el tan manido "no sé". Así navegamos en este mundo donde mucha gente no sabe qué siente o quién es o...

Nosotros somos turistas en Japón. Japón simboliza nuestro inconsciente en mi ejemplo. No seremos jamás japoneses, ni tampoco nos interesa (hemos de mantenernos atentos a nuestros orígenes, sólo sabiendo de dónde venimos sabremos adónde hemos llegado), pero podremos acercarnos, conocer la lengua, los usos y la cultura en tal grado hasta que el viaje nos resulte una interesante excursión. Sólo así oiremos la música del Misterio.

Vayamos un poco más allá aún. El esoterismo y el conocimiento hermético nos señalan caminos. También nos recuerdan que somos nosotros quienes elegimos esos caminos. También hay factores externos, claro. Y sobre todo, no lo olvidemos, el Misterio de la Vida. Sería entonces La Papisa (la carta número 2 de los Arcanos Mayores del Tarot y la mayor guardiana del Misterio) , la más indicada para responder a todas las cuestiones sobre el destino. Pero de momento estamos con nuestro Mago, así que prestaremos atención a su versión de los hechos. Evidentemente no se trata de un personaje cualquiera y lo que el Mago nos cuente es primordial, al fin y al cabo estamos hablando sobre magia. ¡No nos olvidemos de nuestra magia!
Un mapa astrológico, una tirada del tarot o un estudio numerológico, por ejemplo, pueden decirnos cuáles son nuestras tareas en la vida y con qué instrumentos contamos para realizarlas. Podemos conocer cómo y dónde nos tropezamos o saltamos. Podemos saber si utilizamos nuestras recursos en contra o a favor, exactamente como si de vientos se tratara. El Tarot, siendo el más preciso de estas artes, puede contarnos mucho sobre los pasos que estamos dando y hacia donde nos conducen. Eso precisamente sería lo que analizaríamos Marla, Úrsula y yo durante la tirada. Ya no me acuerdo si he contado que las tres habíamos quedado para tirarle las cartas a Úrsula y desenmarañar un poco más la cuestión del AP. Marla y yo habíamos logrado convencer a Úrsula no solamente de que se tirase las cartas con nosotras sino de que le diera una posibilidad al joven efebo. La tirada era el domingo. La primera cita, el lunes. Habrían más citas y más tiradas. Pasarían muchas cosas. Él no sabría qué es lo que Úrsula conocía sobre él. La sorpresa fue que Úrsula tampoco podía imaginarse que él sabía sobre ella más de lo que él mismo confesaba. Así que durante un tiempo jugarían al gato y al ratón. Teníamos una ventaja: nosotras ya éramos brujas consumadas, mientras que a él le quedaba mucho por aprender aún.

Hay algo de vital importancia que todos debemos saber: cuando la experiencia exterior está acompañada del viaje interior, se trascienden muchos caminos. Es ésta la invitación que nos hace el Mago: crear y trascenderse. ¿Te atreves? ¿Seguro que te atreves? Si crees que de verdad quieres cruzar el umbral, puedes continuar leyendo. Si no, este capítulo de hoy se acaba aquí mismo para ti. Tú decides. Sí, efectivamente, ha sido largo y ya no queda tanto. Pulsarás sobre la página para ver cuánto falta aún. No se trata ya de una cierta cantidad de líneas. Ahora entramos en un terreno más complejo porque habrás decidido atravesar el umbral, el tuyo propio y dar un pasito en el más allá...

¡Aquí estás! Bueno, parece que eres valiente. O quizás seas curioso o curiosa, lo cual muchas veces alimenta cierto tipo de valentía. Tal vez seas simplemente un gran controlador y necesitas saber antes qué pasa para moverte con seguridad luego, sin arriesgar ni sentir nada más que tu control. Vaya, pues eres un ansioso... ¿sabes por qué has continuado leyendo? Y aún mejor: ¿eres consciente de qué parte de ti quiere continuar y cuál prefiere que no? ¿Confías en la Magia? Si ya has contestado a estas tres preguntas desde tu corazón, aún tienes una gran oportunidad. Cumpliremos un pequeño ritual. Así que repite conmigo: ¡Fiat Lux! Repítelo tres veces mientras te imaginas rodeado o rodeada de luz blanca, mucha luz blanca. Y pasemos el primer umbral de la Gran Enseñanza.

El Mago, si te fijas bien en los diferentes tipos de cartas que han acompañado cada una de estas entregas, no hace magia solo. Combina y crea constantemente conectado al Cielo (mediante la varita) y a la Tierra, pisando firme sobre ella. Vuelve a observar cualquiera de las cartas. En cada entrega hay una. Puedes entrar en el menú que está a tu derecha y pulsar sobre cada uno de los capítulos de El Mago. Contempla detenidamente más de una carta. Fíjate en la mesa. Vuelve a fijarte en la mesa una vez más por favor. Es importante. ¿Por qué será que no se ven sus cuatro patas? ¿Dónde está la cuarta pata de la mesa de El Mago?

Si encuentras la respuesta a esta esencial pregunta (sin buscar en libros, eso está más que descontado) significa que estás en la buena dirección hacia tu mago interior y hacia el sentido mágico de la vida.

El camino es largo y ya lo dijo Antonio Machado: "...andar haciendo caminos sobre la mar..." Si crees que encontrarás un tesoro en tu camino, sin lugar a dudas eres positivo. Si, en cambio estás convencido que encontrarás basura, eres negativo. Pero si crees que encontrarás tesoros y basura, es que en cierta medida ya sabes dónde está la cuarta pata de la mesa de El Mago. Por lo tanto puedes revelar el significado de los mapas, recorrerlos, probarlos, caerte en diferentes abismos, subir las cuestas más empinadas para finalmente llegar a la cima y contemplar tu verdadero camino. Ahora dime, ¿crees que puedes abarcar tu destino?

Alma y destino son dos nombres para el mismo principio. Lo dijo Novalis.


¡Hasta el lunes 17de octubre!
Cada lunes una nueva entrega ;-)
. . . . . . .
Ilustración: Carta 1, El Mago, Tarot Dalí, 1984, Barcelona

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