lunes, enero 09, 2006

Y... La Papisa (noveno capítulo)

Papisas, brujas y maldiciones II...

Julia volvió a casa mientras intentaba olvidar el encuentro con Janira. Se conocían desde hace tiempo y no se fiaba, no se fiaba... Podía en cambio, se decía, recordar la felicidad para no olvidarla jamás. El mal sabor de boca podía difuminarse, como cuando se abren las ventanas en un lugar que ha estado encerrado durante mucho tiempo, el frescor que se va notando como una dulce danza silenciosa. Aún estaba a tiempo de ir a ver a Úrsula o de quedarse en casa leyendo o simplemente perdiendo el tiempo, uno de sus pasatiempos ( nunca mejor dicho) preferidos.

Subió los escalones de dos en dos y abrió la puerta cantando. Puso música, primero Rosemary Clooney que trajo a Cole Porter. Se duchó con ABBA y se lió con Tom Jones junto con Shakira y Bb.

- ¡Parezco una Emperatriz!- se lo decía riéndose de sí misma con la ligereza que da la felicidad.

Una Papisa estaría en silencio, alegre, pero en silencio porque su energía es inducida y no activa. O escucharíaa música sacra, evidentemente, algo profundo de Bach; canto gregoriano sin lugar a dudas, sonidos de cuencos o melodías tibetanas pero todo ello como preámbulo de su sagrado silencio. Lo que le gusta a La Papisa es escuchar el tiempo y el silencio, al sol, el paso de las nubes,un pájaro, el maullido de un gato, las pisadas de un ciervo en un bosque nevado.

Eso precisamente era lo que estaba haciendo Úrsula cuando sin aparente razón se puso a pensar en su amiga Julia. Fue al huerto a coger unas patatas y mientras miraba el cielo, así de repente, le vino la imagen de Julia a la cabeza. Empezó a pelar las patatas parsimoniosamente mientras Julia le ocupaba sus pensamientos. Cogió el libro de cocina para ver qué hacía, necesitaba alguna inspiración, lo abriría y se caía el punto de libro que le hubiera regalado Julia hacía unos días. "Tengo que llarmarla, tengo que llamarla, aquí hay gato encerrado" se iba diciendo Úrsula mientras se vertían las patatas en las páginas del libro y recogía el punto rojo como una mancha de sangre perdida en el suelo. Se puso las gafas para marcar el número, lo marcó una, dos, tres... cuatro... cinco..¡siempre ocupado! Seguía ocupado media hora después.

Julia se había acordado de que podía llamar a James a su casa porque estaría por allí. Descolgó el teléfono y el contestador le avisó que tenía un mensaje. Era de Caroline, la hermana de James. Había llamado hacía dos horas. Era raro que Julia no se hubiera ni enterado porque estaba en casa; llamaría a su cuñada, se llevaban muy bien y podían estarse horas al teléfono. Es más tenía ganas de charlar con ella y reírse sin sentido. Pero esta vez hablaron poco, todo estaba en el mensaje. James había tenido un accidente grave. Caroline no se había atrevido a decirle todo por teléfono, mejor sería personalmente. Pero no hizo falta porque lo supo. Julia lo supo. Julia se quedó en blanco y automáticamente dió a repetición del mensaje pulsando sobre el número de 3 para volver a escucharlo. James había tenido un accidente mortal.

Continuará...

...el lunes 16 de enero de 2006.

Cada lunes, una nueva entrega :-)

. . . . . . .

Ilustración: Carta II, La Papisa, Fantastic Tarot, año 1999, USA

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